La Unión Europea combina dos lógicas de decisión. En la mayor parte de las materias rige la mayoría cualificada, que requiere el respaldo de una porción de los Estados miembros que además represente una porción de la población.
Pero hay áreas donde se exige unanimidad: política exterior y de seguridad común, fiscalidad, ampliación y algunos aspectos de justicia. En esos campos, un solo país puede bloquear una decisión del conjunto.
La discusión sobre reformar el sistema
Esa exigencia se volvió un tema recurrente cuando el bloque intentó actuar de manera coordinada frente a crisis internacionales. Varios gobiernos impulsan extender la mayoría cualificada a política exterior; otros defienden la unanimidad como garantía de soberanía.
Modificar el mecanismo requiere, paradójicamente, unanimidad, lo que convierte a la reforma en un problema circular.
Las votaciones del Consejo son públicas y se registran en sus actas.
